Descubre la historia de Ginebra a través de auténticas postales que datan de los años 1890 a 1960. Sigue los pasos de un viajero y observa cómo la ciudad ha cambiado a lo largo del tiempo.
Al lado de la estación, en la Rue du Mont-Blanc, encuentro una habitación en el Hôtel Suisse, dejo mi maleta y salgo hacia el lago.
♦️ Esta postal tiene fecha de 1898 y es la más antigua de nuestro viaje. En aquella época, el reverso estaba reservado exclusivamente para la dirección del destinatario. Por eso, los mensajes se escribían en el anverso, alrededor de la imagen.
De camino al lago, me pararé en la oficina de correos del Mont-Blanc para enviar una postal a casa y que mi familia sepa que he llegado bien.
¿Te has fijado?
Mira atentamente el tejado de la oficina de correos del Mont-Blanc. Las estatuas que antiguamente estaban en la fachada del edificio ya no están. Las postales antiguas muestran detalles arquitectónicos que han podido desaparecer con el tiempo.
Salgo de correos y continúo hacia el lago. La vista ya empieza a abrirse... Puedo ver el Monumento Brunswick junto al puente del Mont-Blanc, los barcos de vapor navegando por el lago, los cisnes nadando por el agua y las gaviotas volando por encima. ¡Qué bonito! ¡Qué maravilla!
Cruzo el puente del Mont-Blanc para llegar al Jet d’Eau.
♦️ El Jet d’Eau está aquí desde 1891. Ha cambiado de altura varias veces con los años: en esta postal alcanza los 90 metros y hoy llega a los 140 metros.
Cinco jubilados cuidan de la fuente. La encienden cada mañana y la apagan por la noche.
Es hora de dejar atrás el lago y subir hacia el casco antiguo. Quiero ver la catedral de San Pedro y entrar.
♦️ La catedral fue construida a finales del siglo XII. El 10 de agosto de 1535, se abolió la misa en Ginebra, y desde entonces se utiliza la catedral para el culto protestante.
A pesar de lo que sugiere esta postal, el púlpito que aparece aquí no es el que utilizaba Calvino para predicar. Es del siglo XIX. En cuanto a la silla, no hay documentos que confirmen que realmente perteneciera a Calvino.
Después de visitar la catedral, decido dar una vuelta por las tiendas del casco antiguo. ¡Me encantan las tiendas de antigüedades!
♦️ Esta pequeña tienda, Chaudronnier, era uno de esos lugares que atraían a turistas curiosos y a coleccionistas de objetos antiguos. En 1958, todavía estaba a cargo del señor Rastello, un artesano que reparaba y restauraba objetos antiguos de estaño.
¿Te has fijado?
Los bordes dentados de esta tarjeta postal son característicos de las tarjetas postales de las décadas de 1950 y 1960.
¡Estos colores son impresionantes, la foto parece casi una pintura!
Me encantaría ver un espectáculo esta noche. A ver si puedo encontrar una entrada para hoy en la ópera.
Está lloviendo… ¡Quizás no sea el mejor día para visitar Ginebra!
¿Te has fijado?
El Grand Théâtre tiene hoy un aspecto diferente. Esta tarjeta postal muestra el edificio antes del incendio de 1951, cuando una elegante cúpula coronaba el teatro. El incendio destruyó la cúpula, que posteriormente fue sustituida por la estructura de hormigón que se puede ver hoy.
Estoy cansado. Me he levantado temprano esta mañana, así que es hora de volver al hotel a descansar.
¡Mira esta torre! ¡Tiene tres relojes!
¿Te has fijado?
A finales del siglo XIX, esta torre tenía tres relojes que mostraban tres horas diferentes: la hora de Ginebra en el centro, la hora de París a la izquierda y la hora de Berna a la derecha. Antes de que se introdujera una hora estándar basada en el meridiano de Greenwich, estas diferencias locales podían resultar confusas para los viajeros a la hora de organizar sus trayectos en tren.
Mañana, el viaje continúa...